Recobrar la confianza tras un divorcio

Uno de los mayores retos a los que los adultos se enfrentan tras un divorcio es el de reconstruir la confianza para forjar y mantener una relación sana con sus hijos, a pesar de los cambios.

Los hijos consideran a sus padres como la fuente de su protección y bienestar, al presenciar peleas, hostilidad o tirantez antes, durante o tras el proceso de divorcio, pueden sentir mermada su sensación de seguridad. Además, dependiendo de la edad de los menores, pueden mantener una relación más estrecha con la madre o con el padre, hecho que puede perdurar en el tiempo si el menor se siente con la “obligación” de posicionarse a favor de un progenitor al aparecer los conflictos de lealtad.

Un divorcio es un cambio radical en nuestra familia, una relación entre dos adultos se transforma dando lugar a nuevos núcleos familiares y de forma más concreta, nuevas vviendas, tiempos con los hijos y rutinas. Utilizando sencillas téctinas podremos favorecer el desarrollo de la relación y recobrar de nuevo la confianza.

  •  Puerta abierta a la comunicación

En esta fase de cambios y reajustes es muy importante mantener una comunicación activa con nuestros hijos. Que expresen sus sentimientos, dudas e inquietudes para que podamos calmar sus inseguridades es lo deseable. Podemos ayudarles preguntando de forma activa cómo se sienten o favoreciendo que verbalicen si hay algo que les hace sentir mal o les incomoda. Es muy positivo hablar con normalidad y claridad sobre el divorcio, puntualizar que es una decisión de ambos progenitores y que el amor por ellos parmanece intacto, pero recordando que los niños pese a necesitar conocer la verdad, no necesitan toda la información sobre los motivos o el desarrollo del divorcio. Permitamos que sigan siendo niños.

  • Cooperar parentalmente

A pesar de que un divorcio produce sentimientos muy intensos y no siempre positivos hacia la ex pareja, es importante mantener la visión clara que queréis mantener como padres. Vuestra relación de pareja ha terminado, pero no vuestra relación parental con vuestros hijos y eso implica comunicaros, llegar a acuerdos y en general, mantener cierto grado de cordialidad. Evitad los comentarios malintencionados, respetad la forma de hacer de la otra casa y valorad las virtudes sin focalizarnos solo en los defectos del otro. Siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, a pesar de que para nosotros el concepto de lo mejor sea distinto al del otro progenitor.

  • Padre/Madre activo

Puede que el tiempo que pases con tus hijos se haya visto modificado o reducido. Aprovecha cada instante con el menor para crear recuerdos, realizar actividades juntos y pasar tiempo de calidad en familia. Eso fortalece la sensación de pertenencia y ayuda a que se vuelvan a sentir seguros a pesar de que el entorno cambie. Busca nuevos intereses preguntándole por sus aficiones, descubre cómo evoluciona a medida que crece y cómo cambian sus gustos.

 

Nota: Si sientes que con el paso del tiempo tu hijo/a no se siente cómodo contigo, tiene reticencias para verte o percobes alguna conducta inusual, puede que necesite ayuda especializada. Contacta con un psicólogo o terapeuta que pueda determinar si está viviendo un conflicto de lealtad.