La Familia Reconstituida (II). Conflictos

Tal y como comentamos en el post anterior sobre las Familias Reconstituidas, la creación de un punto intermedio común para todos los nuevos miembros garantiza un mejor acople y funcionamiento de las dinámicas familiares. Pero ¿cuáles son los dilemas a los que se enfrenta la familia reconstituida durante la creación de ese punto intermedio?

En primer lugar y pese a que suene redundante, la ausencia del punto intermedio es el principal causante de los dilemas y conflictos entre miembros de la nueva familia. Las normas, reglas básicas de comportamiento, las formas básicas de funcionar en el día a día se han creado anteriormente de forma casi espontánea en la anterior formación familiar (que como ya comentamos en el anterior post, tras una ruptura dicha formación suele ser la monoparental, estrechando el vínculo padre-hijo). Al llegar una persona nueva a la familia, con o sin hijos, se pone de manifiesto esa cultura familiar existente, diferente a la que puede aportar esa persona nueva que llega para integrarse en el núcleo familiar. El choque de diferentes formas de proceder ante un mismo aspecto puede generar muchísimas tensiones familiares hasta que todos los miembros trabajan conjuntamente para crear el punto intermedio nuevo. Y en este caso no será únicamente creado por y para la pareja, engloba un paso más.

En segundo lugar, la competición entre la relación biológica y la relación de pareja. La aparición de la nueva pareja del padre o de la madre en el funcionamiento familiar supone un nuevo cambio en el status quo para lxs hijxs. En ocasiones lxs hijxs todavía se encuentran en fase de duelo por el cambio sufrido tras la separación de sus padres o madres, o se han habituado a la dinámica de la familia monoparental. Cuando la atención del padre o la madre queda dividida, la inseguridad reaparece generando tensión entre lxs hijxs y las parejas de su madre o su padre.

Pongamos un ejemplo: Durante la fase monoparental un padre decide dedicar la mañana de los sábados a jugar en la cama con sus hijas antes de tomar un desayuno especial. Tras la llegada de su nueva pareja, la mañana de los sábados se ha visto modificada: ahora la cama paterna es un territorio que comparte con su nueva mujer y las niñas no tienen muy claro cómo proceder.

El espacio de seguridad que era antes la cama del padre se ha convertido en un espacio de inseguridad y competencia.

Tanto la nueva madrastra como las niñas requieren de la atención de su compañero/padre en ese momento: la madrastra para fortalecer la relación y crear un espacio íntimo de pareja, y las niñas para sentirse seguras y que la relación con su padre no se deteriore. Como la relación entre madrastra e hijastras todavía no ha cuajado, la atención del compañero/padre debe bascular entre una y otras. Es fácil que surjan conflictos mientras la familia no haya llegado a un nuevo acuerdo, aunque sea tácito, sobre cómo organizar las relaciones y los espacios para atender a la diversidad de relaciones y de necesidades que se dan bajo un mismo techo.

Y por último, está la figura del forastero o la forastera de la familia. En las relaciones familiares siempre hay momentos en los que alguien esta más «dentro» o conectadx con el resto y otrx que menos. Son posiciones que van variando. Pero en las familias reconstituidas esas posiciones se mantienen, por lo general, estáticas, hay unxs que forman un núcleo más estable y otrxs que se mueven casi siempre en la periferia. Esto ocurre principalmente en las familias reconstituidas donde unx de lxs miembrxs de la pareja no aporta hijxs a la relación, o cuando hay niñxs viviendo permanentemente en el hogar y otrx va de visita solo un fin de semana de cada dos.

Hagamos un símil: En una comunidad social establecida hay ciertos miembros que a veces se involucran más en su funcionamiento y otros menos, pero dicha participación va variando. Ante la llegada de alguien externo se le considera «el forastero o la forastera», una persona perteneciente a otra comunidad social (con unas tradiciones y culturas distintas) cuya integración llevará tiempo y esfuerzo.

En las familias reconstituidas las posiciones de incluidxs y excluidxs pueden mantenerse durante mucho tiempo, y esto genera incomodidad muy especialmente para lxs que están excluidos, pero también para la persona que hace de bisagra entre los dos núcleos. La integración pasa por aceptar que la dinámica se adapte a la persona que llega y a la vez mantener una cierta estabilidad para las personas que ya estaban dentro. Mientras no se alcanza un nuevo equilibrio es habitual que haya muchas negociaciones y discusiones, generalmente iniciadas por la persona que está en la periferia pidiendo cambios para sentirte más cómoda. Superar esta brecha lleva mucho trabajo nombrando los sentimientos y empatizando para buscar un punto intermedio.

¿Qué sucede cuando la posición del forastero o la forastera recae en lxs niñxs?

En las familias nucleares lxs niñxs rotan a la posición del forastero o la forastera cuando se prioriza de forma eventual la relación de los adultos. En estas familias existen varios núcleos: la relación de pareja, la de cada progenitorx con cada niñx y la de lxs niñxs entre sí. Los núcleos van rotando para ocupar la posición principal y cada persona cuenta con la experiencia de haber estado en el centro, de haber sido aceptada y atendida y sabe que aunque durante un rato pase a tener una posición secundaria, en otro momento volverá al centro. E incluso con esta seguridad no faltan sentimientos de celos que aparecen de vez en cuando.

En las familias reconstituidas ni la rotación es tan fluida, ni todas las personas cuentan con la experiencia de haber estado incluidas y acogidas en la dinámica familiar, así que el hecho de estar en la periferia genera mucho estrés y miedo.

A pesar de que lxs niñxs no afrontan inicialmente de forma positiva los cambios, generar espacios donde se sientan atendidxs, explicarles qué pueden esperar y a la vez fomentar su curiosidad por las necesidades de lxs demás es una buena forma de suavizar la priorización al tiempo de pareja.