Actualidad de las familias reconstituidas. La jornada técnica de la UNAF en 5 ideas

Ayer tuvo lugar la primera jornada técnica para trabajar sobre los retos de la familia reconstituida entre profesionales. Esta pionera iniciativa fue impulsada por la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) como parte de su programa de análisis e intervención en el ámbito de las familias reconstituidas. Y por supuesto, nosotras estuvimos allí.

La jornada fue muy rica en ideas y en preguntas que debemos ir respondiendo entre todas y todos, pero lo más interesante de todo fue el debate que se generó debate entre los cerca de 200 profesionales y miembros de familias reconstituidas que nos reunimos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Pronto podrás ver el vídeo en el canal de YouTube de la UNAF. Pero mientras tanto, hemos querido acercarte la jornada en 5 ideas.

 

1. Las familias reconstituidas debemos asumir muchas más complejidades que las familias nucleares (que ya son complejas de por sí), por lo cual somos familias más estresadas, necesitamos de un período de ajuste de la convivencia más largo (de entre 4 y 7 años de media) y terminamos en ruptura más rápido y con más frecuencia que las familias nucleares.

 

Roberto Pereira, reconocido psiquiatra y terapeuta familiar expuso varias de esas complejidades que caracterizan nuestro modelo familiar: pérdidas que elaborar, cambios no deseados, fantasías rotas, llegada de nuevos miembros que no son percibidos positivamente por parte de todos, dificultades para ejercer la parentalidad por parte de esos nuevos miembros, falta de reconocimiento legal, precedencia de los hijos a la pareja, etc.

El terapeuta apuntó que esta cantidad de cuestiones que no se plantean en una familia nuclear impone un abordaje diferente desde la terapia familia sistémica. Normalmente se trata de introducir elementos de estrés en un sistema más o menos estable para generar cambios obligando a los miembros del sistema a buscar un nuevo equilibrio. Pero cuando la familia ya llega estresada a la consulta, es necesario cambiar de enfoque. 

2. Cerca de un 20% de los menores de 18 años han experimentado la vida en una familia reconstituida en algún momento, una cifra que las estadísticas oficiales no recogen a causa de una falta de actualización en los criterios para definir lo que es una familia reconstituida.

 

Alicia Garrido, experta en Psicología Social e investigadora del estudio “Familias Reconstituidas: La visión de los menores”, lamentaba que el INE solo identifica un 6% de las familias como reconstituidas porque sus criterios no permiten identificar todas las modalidades de familia reconstituida que existen, lo cual invisibiliza esta realidad y dificulta que se dediquen recursos a apoyar este modelo familia e integrarlo a la normalidad.

Este estudio también tuvo como conclusión que el principal eje de conflicto dentro de nuestras familias es la relación entre madrastras e hijastras o hijastros (mucho más que la relación con los padrastros), algo que se manifiesta especialmente en la cuestión de las tareas del hogar, puesto que se dice a las madrastras que no pongan normas en casa pero se espera de ellas que asuman la mayor parte de las tareas domésticas, de acuerdo con la división patriarcal de roles.

3. Los problemas que llevan a las familias reconstituidas a terapia tienen que ver principalmente con los estereotipos de género y con la ilusión de que será posible lograr que la familia reconstituida funcione como una familia nuclear: “Lo único que quiero es que seamos una familia”

 

Gregorio Gullón, técnico del Servicio de Atención a Familias Reconstituidas, expuso esta idea a través del estudio de dos casos reales, donde señaló algunas ramificaciones de estos problemas. Una de ellas el la tendencia que existe a que la relación de pareja y la relación entre padres o madres e hijos entren en competencia.

Desde la perspectiva de los niños, esto ocurre porque a menudo después de la separación, han sido “parentalizados” por el adulto custodio, llegando a formar con él o ella una suerte de pareja que se rompe cuando llega la madrastra o el padrastro. Desde la perspectiva de la madrastra o el padrastro, tiene que ver con la ilusión de fusión de la pareja y esperar que el otro atienda una serie de necesidades emocionales que es poco realista que pueda asumir, ya que a menudo esas necesidades provienen de la infancia y sólo podrán ser cubiertas por la familia de origen.

 

4. Actualmente la familia reconstituida está infrarregulada, y madrastras y padrastros no tenemos derechos ni obligaciones legales con respecto a nuestros hijastros o hijastras.

 

Begoña González, abogada y mediadora del Servicio de Mediación Familiar de la UNAF expuso la división que existe entre los juristas sobre si es conveniente regular más. El argumento para no hacerlo tiene que ver con que a menudo duran poco tiempo, sin embargo poco a poco se impone el criterio de la necesidad de dar respuesta a gran cantidad de situaciones que ahora misma están en el limbo y que se dan cada vez con más frecuencia a causa del crecimiento de este modelo familiar.

También dedicó un espacio a estudiar los códigos civiles de las dos únicas comunidades autónomas que han empezado a recoger derechos y deberes de madrastras y padrastros para con los hijastros, especialmente su obligación o no de contribuir económicamente al mantenimiento de los niños y niñas y la potestad de madrastras y padrastros para tomar decisiones sobre ellos y ellas.

 

5. En cuestión de convivencia, muchos profesionales recomiendan siempre que la madrastra o padrastro deje el tema de las normas, obligaciones y límites en manos del padre o la madre biológicos. Sin embargo esta recomendación deja muchas dudas y flancos abiertos para los padrastros y especialmente para las madrastras, que viven día a día la realidad de la familia reconstituida.

Básicamente fue este el tema de debate entre Roberto Pereira y la sala, lo cual nos hace pensar que ese criterio de “los padres son los que deciden” y si tienes algún problema acude a ellos, presenta muchas incompatibilidades con la forma real en que se organizan las familias reconstituidas en nuestra sociedad, y que por tanto requiere un gran trabajo de matización, búsqueda de alternativas e inclusión de la perspectiva de género.

Antes de terminar queremos dar las gracias a UNAF y a la Secretaría de estado de Servicios Sociales e Igualdad por esta iniciativa tan necesaria y pionera, y asegurar que estaremos ahí año tras año para ir conociendo de su mano más y más sobre esas misteriosas familias en que nos encontramos inmersxs.